Cosas de matar: Refinando los clásicos

Durante la Primera Guerra Mundial no sólo se aplicaron inventos nuevos (lanzallamas, gas mostaza, aviones, tanques). El arte de matar es tan antiguo como el hombre por lo que se introdujeron novedades en muchos ya existentes, como fueron nuevas granadas y obuses de alto poder explosivo.

También se volvió a los clásicos en esta linea tenemos el Cuchillo de Trinchera, con un puño americano en su empuñadura para golpear con dureza en los combates cuerpo a cuerpo y hoja triangular, en forma de pirámide, para asegurarse una herida en el oponente de muy difícil cicatrización. La fabricación solía ser artesanal, salvo en el caso del ejército alemán que fabricó de forma industrial el Nahkampfmesser (cuchillo de combate cercano) .

Además se fabricaron todo tipo de porras de asalto, ejercitando el ingenio, se podía utilizar desde una tubería hasta una pata de una mesa o un tronco coronando la parte más alejada de la mano con trozos de cristal, clavos o alambre de espino, todo valía con tal de herir gravemente al enemigo.

Los norteamericanos trajeron también su clásico innovado, se trataba de la escopeta Winchester 1897, que rápidamente paso a denominarse el Barretrincheras por su devastadora y terrible potencia de disparo con cartuchos de 9 perdigones calibre 00 (8,38 mm). Alemania protestó por la utilización de escopetas ante el tribunal de la Haya alegando: "Está especialmente prohibido emplear armas, proyectiles o materiales ideados para causar sufrimiento innecesario", como había establecido dicha corte en 1907, pero en fin, todos aquellos acuerdos... Vallamos a otro asunto.

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