Juan March, el pirata banquero

De todos es conocida la honorable familia Kennedy, uno de ellos llegó a ser Presidente de los Estados Unidos, los demás disfrutan de una inmensa fortuna que según consta se inició con el contrabando de alcohol durante la época de la prohibición. También sabemos que Al Capone tan solo era un honrado hombre de negocios de éxito que supo donde invertir sus activos o que Pablo Escobar era un influyente político colombiano que invertía en cultivos agrícolas, plata y plomo.

Pero seamos serios, estos prohombres de negocios son unos aficionados comparados con el pirata, contrabandista, presunto asesino, especulador, enemigo número uno del Estado y capitalista sin piedad Juan March, que nunca tuvo problemas con trasgredir todos los límites legales o morales de la civilización, incluso llegó a controlar a la II Republica Española de una forma axfisiante, haciendo que se legislase conforme a sus intereses, una situación que llegó a tal extremo que el ministro de Hacienda Jaime Carner en 1931 llegó a decir públicamente  : "O la República somete a March, o March someterá a la República", está claro que esta apuesta también la ganó Juan March, pero vayamos al principio.


Nació el 4 de octubre de 1880 en el seno de una familia campesina de Santa Margarita, Mallorca. Se inició desde muy joven en negocios de compra-venta, primero de productos agropecuarios, posteriormente con industrias y terrenos. Fue tratante de cerdos, negocio que simultaneaba con una casa de banca autorizada en el domicilio. Compró terrenos de la antigua aristocracia mallorquina  y se dedicó al contrabando, adquiriendo productos en África y Gibraltar que vendía en la costa levantina. En 1911 obtuvo de la Compañía Internacional de Tabacos de Marruecos, de capital francés, el monopolio del comercio de tabaco en todo Marruecos, incluido el español

En 1916 colaboró con el Imperio Austrohúngaro desde su finca. Como consecuencia, Churchill obligó al estado español a expropiar la isla de Cabrera y ponerla bajo mando militar, relación de propiedad que perdura. Ese mismo año fue acusado del asesinato de Rafael Garau Planes (29/09/16), contrabandista rival y supuesto amante de su mujer, Leonora Servera Melis: todos los jueces que pretendían investigarle eran destituidos y desaparecían documentos misteriosamente; lo cierto es que nunca fue condenado y jamás pudo volver a Santa Margarita, pues el pueblo creía su culpabilidad. Ese mismo 1916 creó Transmediterránea, para controlar el transporte entre España y Marruecos, fundamental para su negocio. .

En 1921 fundó «El Día», periódico a mayor gloria suya. Extendió sus redes en Madrid, donde controlaba un diario de izquierdas («La Libertad») y uno de derechas («Informaciones»). En abril de 1923 se metió en política, siendo elegido diputado por Mallorca con Izquierda Liberal.

Con sus continuos manejos extraños conseguía que la legislación y el congreso de los diputados votase la legislación que le fuese favorable con un control exhaustivo, la situación no podía continuar así por lo que valiéndose de una acusación de colaboración con la dictadura de Primo de Rivera y de contrabando la Repúblico consiguió encarcelarle en la Modelo de Madrid en junio 1932 y allí permaneció hasta que el cinco de mayo de 1933 fue trasladado al Reformatorio de Alcalá.

Este no era precisamente un recluso normal, a finales de octubre del 33 recibió la visita de un reportero del New York Times, que quería informar al mundo de su situación . Tenía una celda de dos habitaciones con lujosos muebles de su propiedad y vistas a la calle de Santo Tomás, otro recluso como ayudante de cámara llamado Bernardo Paz, sirvientes propios que le limpiaban, no comía del rancho como el resto de presos sino que traían su comida de la Hostería del Estudiante, hasta las once podía dormir sin ser molestado y tenía el privilegio de recibir visitas ilustres cuando quisiera.

En noviembre de 1933 hizo llamar a su celda a Martín Arnáiz Marco, jefe de servicio de noche, a quien pidió que le facilitase la marcha del penal pues su situación era injusta y su salud frágil. Arnáiz supo apostar a caballo ganador ya que si bien esta fuga le costó el despido, posteriormente, con el Dictador Francisco Franco fue nombrado Director General de Prisiones, si quieres saber por qué Franco se plegaba a los deseos del magnate, no dejes de leer esta fascinante historia, quedan muchas cosas que contar y no quiero que dejéis de prestar atención porque el texto es muy largo, me despido hasta la próxima página.

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Comentarios

Bego
hace 5 meses

Hay que reconocer que uno puede encontrar piratas en cualquier parte. El mundo y la sociedad estan llenos de ellos.