La Compañía Española de Minas del Rif

Dejadme que os cuente un bonito cuento:

Erase una vez un mercader Judío que podía negociar la concesión por parte del Rogui Bu Haran de la explotación de unas  minas de hierro muy ricas situadas en las montañas de Marruecos, en la zona del Rif. Un empresario aventurero gallego llamado Clemente Fernández se interesó por el asunto, tras comprobar en la península la riqueza de las muestras (Tenían un 60% de hierro, frente al 50 de las explotaciones españolas o al 30 de las alemanas y francesas en Alsacia) se asoció con otro empresario Henry Mac Pherson y ambos acudieron a negociar con el Rogui Bu Haran (Que significa "El de la Burra", en la próxima pagina haré un monográfico sobre este curioso personaje) y le compraron los derechos de explotación por 300.000 pesetas.

Una vez firmado el acuerdo retornaron a España para conseguir acuerdos de financiación y todo lo sucedido llegó a oídos de Alvaro Figueroa, también conocido como el Conde de Romanones el cual, bien informado de la fortuna que podían suponer estas minas se asoció con su amigo el también aristócrata conde de Güel decididos a ofrecer al moro el doble que su competencia.

Finalmente estos últimos se hicieron con la concesión por 600.000 pesetas. Pero Fernández y Mac Pherson no lo iban a consentir y deciden embarcarse hacia Marruecos para ir a hablar con el mismísimo Bu Haram. Romanones y Güel enterados de este viaje deciden ir ellos también, al final ambos competidores se embarcan en el mismo navío rumbo a Marruecos, la tensión entre ambos competidores encerrados en el mismo barco es inenarrable.

Mc Pherson en un alarde de astucia consigue sobornar a los guías de la comitiva de Romanones para que los lleven por el camino más largo y tarden un día más, también paga a sus guías para que se apresuren en su ruta.

Cuando el grupo de Romanones consigue llegar a presencia del Roguí en Zeluan la traición se ha consumado y ha vendido los derechos a los primeros que llegaron Mc Pherson y Fernández por 400.000 pesetas. Por supuesto en Monedas, ya que el Rogui no cree en esas cosas que los europeos llaman billetes.

El cuento tiene un final feliz ya que Romanones gracias a presiones políticas e influencias consigue que los empresarios se alíen con su grupo de aristócratas y constituyan la Compañía Española de Minas del Rif, la cual estuvo en funcionamiento hasta 1984.

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Comentarios

Andrea
hace 3 meses

Hay que ver con el señor conde. jajaja

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